Malena Burke

La grande y exitosa cantante cubana Malena Burke
es nóminada para el premio "Chasqui Appex de Miami"
(Asociación de Periodistas Peruanos en el Exterior-APPEX)
Escribe: Miguel Fernández Martínez
Sentarme a conversar con la cantante cubana Malena Burke, envuelta en sus memorias y afectos, me hizo perder el límite que marca las distancias entre el acontecimiento social y mis inmediatas obligaciones periodísticas. Recorrer visualmente las paredes, cargadas de una historia fotográfica que aún sobrevive intensa, me permitió acercarme curiosamente a esta habanera nata, que brilla a fuerza de corazón en el infinito firmamento de estrellas del cancionero cubano.
El espíritu de su madre, la extinta diva cubana Elena Burke, o sencillamente "La Señora Sentimiento" flota en cada centímetro de la casa. Una memoria que te hace perder el sentido del tiempo real, donde puedes tomarte un cubanísimo café y sentir sobre tus pasos la mirada de Orlando de La Rosa, Bola de Nieve, El cuarteto Las D'Aidas, Rita Montaner o Celia Cruz, permanentemente vivos en una galería de fotos que se esparcen por toda la estancia.

Malena disfruta abrir el baúl de sus memorias. De sus tiempos de estudiante de violín en el Conservatorio "A. G. Caturla" bajo la severas enseñanzas del profesor Evelio Tieles, de sus clases de guitarra con Clarita Nicola, de su paso por el Conservatorio Amadeo Roldán en el aula de Marta Cuervo. Nada olvida. El barrio del Vedado, las reuniones en su casa, los amigos.
Todavía recuerda, 24 años después, su debut profesional en el legendario Cabaret Parisién en La Habana, donde compartió con su madre. Justo en esta primera confrontación, aprendió cabalmente el consejo de la diva de «que en la pista jamás seremos madre e hija, sino eternas rivales de la canción»
Convertirse más tarde en la figura principal del mítico show del Cabaret Tropicana, de la mano de Joaquín M. Condal le abrió las puertas al mundo. Cinco años que sirvieron de forja a su carácter y una verdadera escuela de profesionalismo artístico. La recibieron con aplausos en Argentina, Colombia, México, Perú, Panamá, Alemania, Austria, Italia, Finlandia, Holanda y Venezuela, país donde decidió exiliarse, en febrero de 1993, junto al famoso guitarrista Martín Rojas, que por los dos últimos años le sirvió de músico acompañante.
Angustioso exilio que la separó de su familia por ocho años, de sus cuatro hijos Lena, Dulema, Flavia y Osmel. Dos años en Venezuela que le permitió trabajar con artistas de la talla de Aldemiro Romero, Chelique Saravia y Joaquín Riviera, quien la honró con una invitación al espectáculo de premiación de Miss Venezuela 2000.
Desde julio de 1995, en que Malena arribó a Miami, una nueva etapa de su vida artística comenzó a labrarse. La grabación de los discos "A solas contigo" Volumen I y II junto a Meme Solís y el recientemente fallecido Luis García; un disco junto a su hija Lena al piano, y su espacio permanente en el night club "Hoy como Ayer" la han convertido en una de las cantantes cubanas del momento.
Su amor por el feeling, al que según sus propias palabras califica como «lo mejor que se ha hecho en música», su pasión por el bolero, el son y el cha cha chá, su dedicación a la familia y un espíritu que se engrandece cada día a fuerza de sueños, le permiten a Malena Burke volar, a través de su estupenda voz, por los corazones cargados de nostalgias, de los miles de admiradores que saben que las estrellas, iluminan con luz propia.
















